Sinopsis
En el archivo de una mancomunidad de tres provincias, una auxiliar de gestión del padrón aparece muerta al pie de una escalera vieja. Higinia Robás no soportaba un cajón torcido, y llevaba semanas pidiendo permiso para ordenar unos libros que no le importaban a nadie. Todos lo dan por un mal paso. Pero su móvil aparece formateado la misma noche, y la mesa donde trabajaba está demasiado bien recogida.
Cuando la Guardia Civil manda a Nuria Salas a «echar un ojo a una caída rara en un archivo», la perfiladora descubre lo que Higinia había encontrado: durante treinta años, alguien dio de baja del padrón a personas que no se habían mudado ni habían muerto. Bajas pulcras, firmadas, fechadas. Personas borradas sobre el papel para que nadie las buscara nunca. Higinia no murió por una escalera: murió por acercarse demasiado a los libros viejos.
Con la ayuda de una perito documentóloga que lee la mentira en el papel como Nuria lee el miedo en la conducta, la investigación destapa una máquina silenciosa de hacer desaparecer gente. Y, leyendo papeles, Nuria hace por fin lo que ningún caso le había dejado hacer: componer la lista entera de los borrados. Por primera vez, lo que era una corazonada empieza a ser una causa.
Decimosexta entrega de La forma del miedo, serie de novela negra rural protagonizada por una investigadora que sabe leer la huella que el miedo deja en la conducta. Cada caso se cierra en su libro; no hace falta leer los anteriores.
Índice · 29 capítulos
- Los libros torcidos
- El hueco de la escalera
- A echar un ojo
- El móvil en blanco
- Lo que pedía
- El archivo de invierno
- Quién era Higinia
- El permiso del jefe
- Leer el papel
- Una baja que no cuadra
- El padrón bien hecho
- El que cierra el hueco
- Altas sin baja
- La gestoría sin cara
- Lo que vio Higinia
- La página de atrás
- Aurita
- El molino y la aldea
- Cinco nombres
- Tres firmas
- La mudanza
- Es una causa
- Nuria ata
- El que lo arreglaba todo
- El yerno
- Cara a cara
- Lo que se prueba
- Los ausentes
- La causa