Sinopsis
Tres semanas antes de morir, Eduardo Salgado, ochenta y un años, salinero de toda la vida entre Chiclana y Conil, cambió su testamento. Dejó la finca de la Loma del Pinar a Marisol Rivas, la cuidadora que lo atendió los últimos meses, y a sus dos hijos lo justo de la legítima. Inma y Quique gritan captación de voluntad: el padre tenía demencia, la mujer lo manipuló, hay que anular el testamento. El juzgado de familia de Cádiz designa a la perito psicóloga forense Raquel Benítez para responder a una pregunta seca: ¿tenía Eduardo capacidad para testar aquella tarde?
Es un peritaje sin sujeto vivo. Raquel no entrevista a nadie: reconstruye una mente apagada a partir de partes médicos, del testimonio de los que estuvieron cerca y, sobre todo, del vídeo del notario. Y ahí está lo que no la deja firmar. En la grabación, Eduardo no parece confuso. Parece lúcido, demasiado lúcido, recitando su voluntad con una limpieza que no tienen los viejos de verdad. La biografía de Marisol tampoco tiene una sola costura, y una mujer que cruzó un océano siempre deja costuras.
Raquel tendrá que decidir algo más incómodo que «capaz o incapaz»: a un demente se le engaña, pero a un lúcido se le conduce. Segunda entrega de La duda razonable, thriller psicológico en Cádiz con una perito que sabe leer cuándo una conducta está fabricada.
Índice · 29 capítulos
- La finca vacía
- Los dos hijos
- Lo que decidí yo
- El vídeo del notario
- La que lo lavó
- Los días malos
- A tirones
- La parroquia que la quiere
- Lo que me pidieron
- Inma vino tarde
- La salina
- Capacidad no es libertad
- El perito de la otra parte
- De dónde eres tú
- El que avaló
- Lo que callo
- El señor educado
- El día que firmó
- Lo que se puede escribir
- No me lo quites
- La víspera
- La casilla que falta
- El auto
- Lo que ganaron
- El cuarto recogido
- Por la marisma
- Lo que se prueba
- Otra vez la forma
- La segunda caja